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Cumbre Climática en Copenhague

El aumento de temperatura de la tierra en solo 1,5oC es casi irreversible y un aumento de 2oC (según previsiones científicas) desencadenará una catástrofe. Estamos en la recta final, el tiempo se acorta para evitar que el cambio continúe ascendiendo vertiginosamente.

Lamentablemente, la “Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático”, aprobado el 9 de mayo de 1992 en Nueva York, el “Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático”, establecido conjuntamente por la Organización Meteorológica Mundial y Programa de las Naciones Unidad para el Medio Ambiente en 1988, el “Protocolo de Montreal” relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono aprobado en Montreal el 16 de septiembre de 1987 y el Protocolo de Kyoto (1997), demuestran que no se ha cumplido, fueron documentos que sirvieron para enriquecer la retórica de los gobernantes que se comprometieron en cada una de estas reuniones. Si estamos equivocados, entonces alguien que explique las razones del aumento del calentamiento del planeta.

Los más afectados con el fenómeno climático son las poblaciones en los países en desarrollo, diariamente se emite más dióxido de carbono y metano, se arrancan más árboles sin plantar ninguno, se desgarra las entrañas de la tierra para arrancarle sus riquezas (petroleo y gas), las aguas para el consumo humano y la producción de alimentos escasea y están orientados a la explotación minera, los ríos son contaminados por las minerías matando a su paso diversidad de especies, el cáncer en la epidermis y otras enfermedades de la población infantil aumentan, etc.  Por otro lado, se pueden leer noticias que informan de la acelerada disminución de la pobreza.

Una cumbre que se llevará a cabo en Copenhague – Dinamarca en este mes, una cumbre ¿para qué?  y ¿ para quien?. De aquí a 12 años diremos: el aumento de la temperatura oscila en 2oC y según previsiones científicas, el aumento a 4oC desencadenará la destrucción de la tierra…

La Iniciativa de Greenpeace (organización internacional), plantea la urgente necesidad de un plan global para detener el aumento de la temperatura hasta descender por debajo de los niveles actuales y ha hecho un llamado a los gobiernos que van a reunirse en Copenhague, en la cumbre mundial del Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático para que alcancen un acuerdo basado en los siguientes puntos:

“Los países desarrollados deben reducir sus emisiones, conjuntamente, por lo menos en un 40% para 2020 (tomando como referencia los niveles de 1990), reducción que en sus tres cuartas partes, como mínimo, debe realizarse a nivel interno. Para alcanzar estos objetivos, los países desarrollados -como grupo- deben acordar reducciones del 23% en el próximo período (2013-2017)

La lucha contra el cambio climático requiere acciones globales, profundas, firmes y generalizadas, por lo que, según Greenpeace, el compromiso de los países en desarrollo es también indispensable. Estos países deben contribuir al esfuerzo global reduciendo el crecimiento proyectado de emisiones entre un 15 y un 30% para 2020, mediante la implementación de las medidas “sin coste” que pueden ser alcanzadas sin ayuda externa. No obstante lo anterior, los países industrializados deben apoyar a los países en desarrollo en el resto de medidas. 

Los países desarrollados deben comprometerse a aportar los fondos necesarios para que los países en desarrollo sean capaces de abordar un proceso de transición rápida hacia tecnologías limpias, reducir la deforestación y adaptarse a aquellos efectos del cambio climático que ya son inevitables a gran escala. Los fondos públicos que se requieren a estos efectos son del orden de 110.000 millones de euros al año para 2020.

Los países industrializados deben pagar por sus permisos de emisión y que las cantidades resultantes deben destinarse a un fondo con el que alcanzar los siguientes objetivos:

  • Acabar con la deforestación y las emisiones que lleva asociadas en todos los países en desarrollo para 2020 y alcanzar la meta de cero deforestación para 2015 en las áreas clave como los bosques del Amazonas, del Congo Basin y del Paraíso, priorizando la protección de los bosques con valor de conservación elevado y de aquellos que son importantes como sustento de grupos indígenas y comunidades forestales.
  • Emprender acciones urgentes y mejoradas de adaptación en las áreas de manejo del riesgo y riesgo compartido, en cuanto a estrategias de reducción de desastres y en cooperación internacional.
  • Cooperar en términos de investigación y desarrollo, en favorecer una respuesta rápida de los países en desarrollo en cuanto a la transición a energías limpias y en el establecimiento de políticas y medidas capaces de crear las condiciones necesarias para una revolución energética.

Desde 2013 en adelante, los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDLs) basados en proyectos deberían limitarse a aquellos países en desarrollo con menor capacidad para reducir emisiones y deberían crearse nuevos mecanismos para incentivar a los países con más capacidad para hacer el tránsito hacia un sistema bajo en carbono. Los MDL han canalizado más dinero hacia los países en desarrollo que cualquier otro fondo del Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, pero este dinero se ha dirigido sólo a unos pocos países. Eso ha contribuido muy poco al desarrollo sostenibles y en realidad ha favorecido un aumento neto de emisiones. Hay nuevos mecanismos de mercado que podrían aportar reducciones de emisiones adicionales al mismo tiempo que reducen los costes, pero deben ser diseñados de forma muy cuidadosa. Estos mecanismos deben ir más allá de simples compensaciones de las emisiones de los países industrializados y potenciar la actuación y el desarrollo sostenible de los países en desarrollo.

Los gobiernos deberían desechar el uso de mecanismos basados en el mercado para reducir emisiones derivadas de la deforestación. Estos mecanismos no son apropiados en una situación en la que es necesario el control público sobre las medidas de protección de los bosques y la financiación para asegurar que las reducciones de emisiones van de la mano de la protección de la biodiversidad y de los derechos de las personas que dependen de los bosques. 

La energía nuclear, la captura y almacenamiento de carbono (CAC) y otras tecnologías insostenibles no deben computar como apoyo 'mesurado, comunicado y verificado' de los países en desarrollo bajo el acuerdo que se alcance para después del año 2012. Además, los créditos sucios (alcanzados con tecnologías insostenibles) deberían ser excluidos de cualquier mercado de carbono internacional.
 

Los países en desarrollo han acordado adoptar acciones 'mesuradas, comunicado y verificadas' para reducir sus emisiones siempre que los países industrializados les presten apoyo 'mesurado, comunicado y verificado' en términos de transferencia de tecnología y financiación. En cualquier caso, tecnologías como la energía nuclear o la CAC no contribuyen al desarrollo sostenible, por lo que no deberían ser consideradas en términos de transferencia tecnológica bajo el Convenio Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático o aportar créditos a los países industrializados. 

Las emisiones internacionales derivadas de la aviación y navegación marítima deben ser abordadas de forma apropiada en el acuerdo que se alcance para el período posterior a 2012.  

Ambos sectores están creciendo de forma muy rápida y constituyen fuentes significativas de emisiones. 

Los países industrializados deben incluir las emisiones derivadas de la aviación en sus objetivos de reducción de emisiones totales y tenerlos en cuenta en el punto de venda del combustible. Una aproximación sectorial es probablemente la mejor forma de dirigir las emisiones derivadas del transporte.  

Todos los recursos financieros que se generen bajo el acuerdo que se alcance en Copenhague deben ser supervisados en el marco estructural de Naciones Unidas y deben acompañarse de un régimen regulador estricto que prevea penalidades severas para los casos de incumplimiento. El gobierno de estos mecanismos debe ser democrático, inclusivo, responsable y transparente y debe permitir la participación de aquellos directamente involucrados. 

El acuerdo de Copenhague creará la necesidad de supervisar y dirigir grandes sumas de dinero público, tanto en fondos existentes como adicionales, que debe gestionarse de forma adecuada. Está claro que el Convenio Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático va a tener que dotarse de la maestría necesaria para evitar errores y va a tener que crear nuevos paneles de expertos y cuerpos que lo apoyen en este sentido. La sociedad civil va a tener también que estar involucrada en la planificación y supervisión de cómo se invierten estos fondos, a fin de asegurar la transparencia.

El acuerdo de Copenhague también debe incluir la retirada progresiva internacional de los hydrofluorocarbonos (HFC).

Lo anterior se deriva del hecho que en la siguiente decada los hydroclorofluorocarbonos (HCFCs), bajo el Protocolo de Montreal, van a ser retirados progresivamente y de ser reemplazados por los HFCs se corre el riesgo de que las emisiones de gases de efecto invernadero aumenten de forma considerable dado que la mayoría de HFCs son gases con este efecto en elevada potencia. Por esta razón la retirada progresiva a nivel internacional de los HFCs también debe incluirse en el acuerdo de Copenhague.

José, Alvaro R. (Antropólogo)
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